Nivel 3Avanzado
El examen individual: ¡te toca!
La respuesta
Llaman a tu número. Avanzas con tu perro, el juez te da la bienvenida… ¡y de repente no sabes qué hacer con las manos!
El examen individual es el momento en que el juez se centra en tu perro, para valorar sus características, tocarlo y observar sus desplazamientos. Tu papel consiste en facilitar este examen, manteniendo al mismo tiempo la confianza de tu compañero.
¿Qué ocurre durante este paso?
El perro parado
Colocas a tu perro en el lugar indicado, en una posición de pie adecuada a su raza. El juez observa su conjunto, sus proporciones y sus detalles morfológicos.
Evalúa al perro respecto al estándar oficial de su raza, teniendo en cuenta su salud y su aptitud funcional.
El examen al tacto
El juez examina la dentición y el cierre de las mandíbulas, y después valora la construcción con manipulaciones adecuadas. Puede controlar, entre otras cosas, el cuerpo, los miembros, el pelaje y la cola. En el macho, comprueba además los testículos.
Estas comprobaciones deben poder realizarse: una negativa constante que impida el examen puede conducir a la mención «No puede ser juzgado».
Los desplazamientos individuales
El juez te pide un recorrido: a menudo una ida y vuelta, y luego un desplazamiento que permita ver al perro de perfil. Sigue el trayecto indicado en lugar de una figura aprendida de memoria.
El perro debe mostrar sus movimientos naturales.
Consejo MyDogShow: presenta a tu perro con la correa floja: una correa tensa o una cabeza tirada hacia arriba puede estorbar la observación de sus movimientos.
La última observación
A la vuelta, el juez puede pedir una nueva posición de pie, revisar un detalle o terminar sus comentarios. Espera su indicación antes de reunirte con los demás participantes.
El orden exacto puede variar. Observa los pasos anteriores para entender la organización de la pista y después mantente disponible para las indicaciones que se te den.
Principiante — 3 consejos para orientarte
1. Prepara una pequeña rutina
En el entrenamiento, repite una secuencia corta: avanzar, parar, quedarse de pie, aceptar algunas manipulaciones, volver a salir.
Premia cada paso antes de encadenarlos. Tu perro irá aprendiendo poco a poco lo que le espera.
El ejercicio: una llegada tranquila y unos segundos de pie valen más que una sesión larga en la que acaba impacientándose.
2. Deja sitio al juez
Colócate de forma que mantengas el control sin tapar a tu perro. Durante las manipulaciones, evita cubrirle la cabeza con las manos o bloquear el acceso a su cuerpo.
Para enseñar los dientes, sigue lo que pida el juez: no hace falta abrirle ampliamente la boca por iniciativa propia.
3. Respira antes de salir
Antes del desplazamiento, tómate un segundo para orientar a tu perro y comprobar tu trayecto. Sal de forma progresiva.
Si salta o se pone al galope, recupera con calma un paso regular. Las correcciones bruscas solo conseguirán desorganizarlo.
Intermedio — 3 consejos para ganar fluidez
1. Trabaja el contacto con distintas personas
Un perro que acepta tus manos puede sentirse menos cómodo con las de un desconocido.
Organiza exámenes simulados cortos con personas tranquilas. Empieza con un contacto fácil, premia y avanza según sus reacciones. Si se pone rígido o intenta huir, reduce la dificultad.
2. Usa el premio en el momento adecuado
Una golosina puede ayudar a mantener la atención, si se permite su uso. Pero una mano que se mueve sin parar puede hacer girar la cabeza o desplazar a todo el perro.
Durante el examen, busca una atención tranquila. En el control de la boca, evita que esté masticando.
3. Cuida tu vuelta hacia el juez
Mantén una trayectoria recta, reduce la velocidad progresivamente y deja que tu perro recupere sus apoyos.
Entrena esta vuelta por separado: a menudo se olvida, aunque une el movimiento con la última presentación en estático.
Avanzado — 3 consejos para afinar tu paso
1. Reduce las intervenciones innecesarias
Graba un examen simulado y cuenta tus correcciones: patas recolocadas, cabeza reorientada, correa ajustada…
Identifica las que son necesarias. Preparar una posición estable permite después dejar que el juez observe sin agitación permanente.
2. Prepara la disponibilidad, no solo la postura
Acostumbra poco a poco a tu perro a distintos suelos, a una persona que se acerca y a pequeñas distracciones.
El objetivo es que siga siendo accesible durante el examen, incluso cuando cambia el entorno. Aumenta una dificultad cada vez.
3. Analiza un punto después de cada paso
Anota un éxito y una dificultad concreta: «contacto aceptado», «salida precipitada», «parada inestable».
Elige después un único eje de trabajo. Progresarás más fácilmente con un ejercicio preciso que intentando rehacer toda la presentación.
El reflejo útil
Si tu perro duda, mantén una voz tranquila y evita acorralarlo para terminar a toda costa. Comunica la dificultad al juez y sigue sus indicaciones.
Un buen examen individual se prepara con confianza, repetición y gestos sencillos.
Estos nueve consejos son recomendaciones prácticas. Los textos siguientes enmarcan el juicio y la presentación en el marco de la FCI; las reglas nacionales y las de la exposición pueden completarlos.