Nivel 3Avanzado
La dentición: ¡un pequeño control que se prepara!
La respuesta
«Enséñeme los dientes, por favor».
Tu perro aparta la cabeza, te lame los dedos… ¡y descubres que mostrar la boca requiere un poco de entrenamiento!
El control de la dentición permite al juez comprobar los dientes y la manera en que se cierran las mandíbulas, según el estándar de la raza. El objetivo es que este examen resulte fácil, con gestos suaves y un perro que confíe.
¿Qué comprueba el juez?
Los dientes presentes
El juez puede controlar su presencia, su posición y su estado aparente.
Una dentición adulta completa cuenta normalmente con 42 dientes, mientras que la dentición de leche tiene 28. En el perro joven, hay que tener en cuenta el cambio de dientes. Estas cifras son una referencia anatómica: las exigencias de juicio se leen en el estándar de cada raza.
La mordida
La «mordida» describe la relación entre los dientes cuando la boca se cierra.
Se encuentran, entre otras:
- La mordida en tijera: los incisivos superiores recubren ligeramente los inferiores, en contacto.
- La mordida en pinza: los incisivos se encuentran borde con borde.
- El prognatismo inferior: la mandíbula inferior avanza con respecto a la superior.
- El prognatismo superior: la mandíbula superior avanza con respecto a la inferior.
La conformidad depende de la raza. Por ejemplo, el estándar del Pastor Alemán pide una dentición completa de 42 dientes y una mordida en tijera.
Las anomalías visibles
Consejo MyDogShow: presta atención a las anomalías de las mandíbulas y de los dientes que puedan molestar a tu perro, en particular a los caninos que hieren el paladar, y coméntalo con tu veterinario.
El control en la pista no sustituye a un examen veterinario.
¿Cómo presentar la boca?
Para observar la mordida, el juez debe ver la relación entre los dientes cuando las mandíbulas están cerradas de forma natural. Por eso se apartan con suavidad los labios, sin apretar el hocico.
Después puede pedir ver los lados o el interior de la boca para completar el control.
Sigue lo que te pida: mostrar los incisivos y permitir un control completo no requieren exactamente los mismos gestos.
Principiante — 3 consejos para empezar con tranquilidad
1. Acostumbra a tu perro al contacto cerca de la boca
Empieza tocando brevemente la mejilla y recompensa. Pasa después a un ligero contacto en el labio.
Cuando este paso sea cómodo, levanta suavemente el labio durante un instante.
El buen comienzo: una manipulación muy corta, bien aceptada, y luego una pausa.
2. Prepara el gesto antes de la exposición
Pide a una persona con experiencia que te enseñe cómo apartar los labios sin tapar los dientes con los dedos.
Entrena con calma, antes de pedirle a tu perro que lo haga bien en un pabellón concurrido.
3. Recompensa después de la manipulación
Deja que tu perro termine de masticar antes de empezar de nuevo. Una chuche en la boca estorba la observación y puede provocar movimientos de lengua.
Mantén una secuencia sencilla: mostrar, soltar, recompensar.
Intermedio — 3 consejos para facilitar el control
1. Trabaja la parte delantera y los dos lados
Un perro puede aceptar que le enseñen los incisivos, pero dudar cuando la manipulación se hace más atrás, en el lateral.
Entrena estas zonas por separado. Aumenta progresivamente la duración, sin tirar con fuerza de los labios ni abrir la boca a la fuerza.
2. Añade la presencia de un observador
Pide a una persona tranquila que mire mientras presentas los dientes. Después puede acercarse progresivamente.
Prepara a tu perro para la proximidad del juez, sin multiplicar las manos alrededor de su cabeza.
3. Lee el apartado «Mandíbulas/Dientes» del estándar
Localiza la mordida requerida, las posibles tolerancias y los defectos mencionados.
Evita la regla simplista «un diente ausente supone siempre la misma sanción»: hay que identificar el diente afectado y consultar las disposiciones aplicables a la raza.
Avanzado — 3 consejos para afinar la preparación
1. Identifica con precisión los distintos dientes
Aprende a distinguir incisivos, caninos, premolares y molares con la ayuda de un veterinario o de una persona competente.
Entenderás mejor un comentario que mencione un «P1» o un «M1», sin confundir ubicación y tipo de diente.
2. Prepara varias situaciones de examen
Trabaja una presentación hecha por ti y luego, si tu perro está a gusto, breves contactos por parte de otra persona.
Cambia una dificultad cada vez: persona, lugar o duración. El objetivo es mantener una manipulación aceptada con serenidad.
3. Anticipa las particularidades dentales
En caso de diente roto, perdido o extraído, pide opinión a un veterinario e infórmate con el organizador o con la organización canina sobre los justificantes que puedan ser admisibles.
Un certificado no garantiza que el diente se considere presente o conforme. No intentes modificar ni disimular la dentición para influir en el juicio: el reglamento se refiere a los tratamientos destinados a engañar al juez.
Si tu perro se niega
Una duda puntual no debe convertirse en un pulso. Suelta la manipulación e informa al juez de la dificultad.
Una negativa constante que impida evaluar la dentición puede llevar a la mención «No puede ser juzgado». La mejor preparación sigue siendo un aprendizaje progresivo; si el contacto parece doloroso, haz examinar a tu perro por un veterinario.
Los nueve consejos son recomendaciones prácticas. Las reglas citadas pertenecen al marco de la FCI y deben leerse junto con el estándar de la raza y las disposiciones nacionales aplicables.