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Nivel 3Avanzado

¿Cómo examina un juez a un perro?

La respuesta

El juez se acerca, mira la cabeza, pasa las manos por el cuerpo y pide un ida y vuelta… Pero ¿qué busca exactamente?

Evalúa cómo se ajusta el perro al estándar de su raza, el texto oficial que describe sus características. También cuentan el movimiento, el comportamiento y los aspectos visibles de salud y bienestar. El orden puede variar según el juez y la raza; estas son las grandes etapas.

1. Observar el conjunto

Cuando tu perro está de pie y parado, el juez observa su silueta: proporciones, equilibrio, cabeza, línea dorsal, extremidades, cola y manto.

Tu papel: dejar la vista despejada y presentar a tu perro en una posición estable, adaptada a su raza.

2. Examinar con las manos

El juez completa la observación con un examen manual: hombros, cuerpo, extremidades, pelo, cola. Comprueba la dentición y la mordida. En los machos, el control incluye los testículos: el reglamento FCI exige que estos elementos puedan examinarse. El examen se hace en el suelo, en una mesa o en una rampa según las directrices FCI de la raza.

Tu papel: facilitar el acceso, seguir las indicaciones y tranquilizar a tu perro sin estorbar al juez.

3. Ver al perro en movimiento

El juez suele pedir trotar, con un ida y vuelta y un desplazamiento de perfil. De frente y de espaldas observa el movimiento de las extremidades; de perfil, la amplitud, la coordinación y la actitud.

Tu papel: encontrar una velocidad que muestre su movimiento natural, con la correa floja. La FCI exige una presentación natural y prohíbe levantar al perro por el cuello o la cola.

4. Calificar y comparar

El juez reúne sus observaciones para dar una calificación y después una clasificación. Varios perros pueden obtener «Excelente», pero no todos serán primeros. Una negativa constante al examen puede llevar a «No puede ser juzgado».

Principiante: tus 3 consejos

  1. Prepara las pequeñas manipulaciones. Hombros, lomo, patas y dientes, con suavidad y poco a poco.
  2. Escucha una indicación cada vez. Si no has entendido, pide sencillamente que te la repitan.
  3. Busca unos segundos de calma. Un principiante no necesita una estatua: basta una posición cómoda.

Intermedio: tus 3 consejos

  1. Encuentra vuestra velocidad. Demasiado rápido, galopa; demasiado lento, pierde regularidad.
  2. Haz que tu perro sea fácil de examinar. No le muevas las patas sin parar ni le gires la cabeza hacia un premio.
  3. Varía las personas en el entrenamiento. Exámenes simulados cortos con personas tranquilas. El objetivo es la confianza.

Avanzado: tus 3 consejos

  1. Relaciona cada ejercicio con el estándar. «¿Qué debe poder observar el juez?»
  2. Cuida las transiciones. Estático, examen, salida al trote, regreso y parada.
  3. Convierte el informe en ejercicio. Distingue la presentación de la construcción del perro: el entrenamiento facilita la evaluación, no cambia su anatomía.

Fuentes

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