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Nivel 3Avanzado

El examen en movimiento: cuatro patas, ¡mucha información!

La respuesta

«Una ida y vuelta, y luego una vuelta a la pista, por favor.»

Ante esta petición, uno puede sentir la tentación de acelerar para darle más brío. Sin embargo, el ritmo adecuado es el que permite al perro mostrar sus aires naturales, de acuerdo con su raza.

El movimiento completa el examen en estático: el juez observa cómo el perro usa su construcción para desplazarse, con equilibrio y soltura. La FCI pide que cada perro pueda demostrar una locomoción sin dificultad. [1]

¿Qué mira el juez?

Cuando tu perro se aleja: la parte trasera

El juez observa el desplazamiento de los miembros posteriores, sus apoyos y su estabilidad.

Cuando tu perro vuelve: la parte delantera

Examina el movimiento de los miembros anteriores, en particular la trayectoria de los pies y el funcionamiento de los codos.

Cuando tu perro pasa de perfil: el conjunto

Valora la coordinación entre delante y detrás, la amplitud de las zancadas y el equilibrio del cuerpo en movimiento. Estas vistas complementarias forman parte de la evaluación de los aires descrita por el American Kennel Club. [3] Todo se interpreta según el estándar de la raza. Un aire espectacular no es automáticamente un aire correcto: el juez debe valorar un movimiento adecuado al perro que examina. [2]

¿Por qué se suele pedir el trote?

Al trote, los miembros funcionan por pares diagonales: el anterior izquierdo con el posterior derecho y luego al revés. Este ritmo facilita la observación de la coordinación. [3]

El juez puede pedir una ida y vuelta, un triángulo o una vuelta a la pista. Escucha siempre su indicación: el recorrido sirve para darle los ángulos de vista necesarios.

¿Y si tu perro da dos saltos al empezar? Recupera el ritmo con calma. El reglamento se refiere sobre todo a las situaciones en que los saltos o la negativa a moverse hacen imposible la evaluación; un pequeño incidente aislado no significa automáticamente «No puede ser juzgado». [1]

Principiante — 3 consejos para encontrar vuestro ritmo

1. Aprende a reconocer el trote

Pide a alguien que os grabe de perfil. Fíjate en si tu perro trota con regularidad o alterna paso, saltos y galope.

Prueba pequeñas variaciones de velocidad hasta encontrar un aire cómodo. Según su tamaño, podrás caminar rápido o correr suavemente a su lado.

Tu objetivo: unas pocas zancadas regulares, luego una recompensa y una pausa.

2. Da una dirección clara

Para la ida y vuelta, elige un punto de referencia en el eje indicado por el juez y diríjete hacia él.

Evita mirar a tu perro a cada paso: corres el riesgo de zigzaguear. Mantén un ojo en él mientras miras al frente.

3. Mantén una mano suelta

Ajusta la longitud de la correa para guiar a tu perro sin tirar de su cabeza hacia arriba.

La FCI pide una correa no tensa y prohíbe levantar al perro por el cuello o la cola. [1] En el entrenamiento, busca un perro que avance contigo sin tener que ser arrastrado.

Intermedio — 3 consejos para hacer el recorrido más fluido

1. Trabaja los giros de media vuelta

Un cambio de dirección demasiado brusco puede cortar el ritmo o hacer que el perro pase por delante de tus piernas.

Reduce ligeramente la velocidad, gira con espacio suficiente y retoma progresivamente vuestra velocidad. Entrena esta transición por separado del resto del recorrido.

2. Deja que el perro mire por dónde va

Una chuche guardada cerca de su nariz puede incitarlo a mirarte fijamente, girar la cabeza o desviarse.

Trabaja una atención suficiente para seguir juntos, dejándole al mismo tiempo una postura natural. Recompensa después de una secuencia lograda en lugar de atraerlo continuamente.

3. Preserva vuestro espacio en grupo

Mantén una distancia que permita a tu perro trotar sin alcanzar al que va delante.

Si el espacio se reduce, adáptate a las indicaciones del juez. Evita las aceleraciones repentinas y los adelantamientos improvisados: perturban fácilmente el ritmo.

Avanzado — 3 consejos para afinar los aires

1. Relaciona el vídeo con el estándar

Lee el apartado «Aires» del estándar de tu raza y luego graba a tu perro de frente, de espaldas y de perfil.

Compara secuencias tomadas a velocidad regular. Una sola imagen congelada puede dar una impresión engañosa: observa varias zancadas sucesivas.

2. Adapta tu ritmo al terreno

En un suelo resbaladizo, una moqueta o un césped irregular, tu perro puede modificar sus apoyos.

Localiza la superficie antes del pase y ajusta tu aire para mantener un desplazamiento seguro y fluido. No busques reproducir a toda costa la velocidad que usas en el entrenamiento.

3. Distingue presentación y locomoción

Una trayectoria imprecisa o una correa tensa se pueden trabajar. Una cojera, una molestia persistente o una dificultad respiratoria requieren una evaluación veterinaria.

Si un movimiento te parece inusual, deja de buscar la «velocidad correcta» para hacerlo desaparecer. El bienestar y la soltura del perro forman parte de los criterios oficiales. [1][2]

La referencia que debes recordar

Dirección clara, ritmo regular, correa suelta. Con estas tres referencias, ayudas al juez a observar a tu perro en buenas condiciones.

Los nueve consejos son recomendaciones prácticas. Los textos de la FCI regulan las normas citadas; los artículos del AKC aportan una perspectiva pedagógica sobre la observación del movimiento, sin sustituir a los reglamentos de la FCI.

Fuentes

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