Nivel 2Expositor
El cuidado de las orejas: observar antes de limpiar
La respuesta
Tu perro está listo para la exposición, pero queda una pequeña comprobación por hacer bajo sus orejas. ¿Hay que limpiarlas forzosamente para terminar el aseo? No: una oreja sana y limpia no necesita una limpieza sistemática.
El objetivo es preservar su comodidad, con cuidados adecuados. Limpiar más no significa cuidar mejor: las limpiezas excesivas pueden irritar el conducto. [1][2]
¿Qué hay que mirar?
Levanta con suavidad el pabellón y observa la parte visible. Un enrojecimiento, un olor inusual, una secreción, rascarse o sacudir la cabeza repetidamente justifican la opinión de un veterinario. Un dolor al tocar también debe llamar tu atención. [1]
Estos signos no permiten establecer un diagnóstico por cuenta propia. Antes de una exposición, evita intentar enmascarar un olor o limpiar con insistencia una oreja sensible.
Principiante: tres consejos para empezar con buen pie
- Acostumbra a tu perro a las pequeñas revisiones. Empieza tocando con suavidad el pabellón y luego levantándolo brevemente. Recompensa y avanza según su tolerancia. Este aprendizaje facilita los cuidados cuando se vuelven necesarios.
- Pregunta qué producto y qué frecuencia convienen. Haz que tu veterinario establezca la rutina, sobre todo si tu perro ya ha tenido problemas de oídos. Evita las mezclas caseras, el alcohol y el agua oxigenada en el conducto. [1][2]
- Usa una gasa o un algodón suave, sin bastoncillos. Para limpiar las partes accesibles, sé delicado y no intentes llegar al fondo. Los bastoncillos pueden empujar los residuos más adentro y provocar heridas. [2]
Intermedio: tres consejos para dominar el cuidado
- Pide que te enseñen la limpieza completa. Cuando está indicada, la limpieza puede incluir la aplicación de una solución auricular, un masaje suave en la base de la oreja y después retirar los residuos accesibles una vez que el perro se ha sacudido. Aprende los gestos con tu veterinario y sigue el prospecto del producto. [2]
- Mantén limpio el material. Prepara gasas distintas para cada oreja. Evita que la punta del frasco toque la oreja y no la introduzcas en el conducto. Estos hábitos limitan las manipulaciones innecesarias y la contaminación del material. [2]
- Incluye las orejas en tu rutina después del baño. Evita dirigir el agua hacia los conductos. Seca con suavidad el pabellón si hace falta y pregunta al veterinario qué cuidados prever después de los baños o de bañarse, según los antecedentes de tu perro.
Avanzado: tres consejos para preparar la exposición
- Organiza los cuidados necesarios antes de los últimos retoques. Si en tu rutina habitual está prevista una limpieza, deja tiempo para que tu perro se sacuda y para limpiar el producto que sale. Justo antes de la pista, una simple observación puede bastar si las orejas están limpias y cómodas.
- Decide con el veterinario sobre la depilación. La presencia de pelo en la oreja no constituye, por sí sola, una indicación para arrancarlo. Haz que evalúen cómo manejarlo según el perro y sus antecedentes. Los retoques de presentación alrededor del pabellón y los cuidados del conducto requieren decisiones distintas.
- Respeta el tratamiento prescrito cuando lo haya. No modifiques los cuidados para preservar el peinado o ganar tiempo antes de la pasada. Algunos limpiadores pueden interactuar con los medicamentos auriculares: pide al veterinario que precise el orden y el intervalo de las aplicaciones. [2]
¿Cuándo parar la sesión?
Si tu perro muestra dolor, interrumpe la limpieza y contacta con el veterinario. Una oreja roja, hinchada o dolorosa debe examinarse antes de seguir con los cuidados. [2]
Una oreja cómoda y bien cuidada cuenta más que un acabado perfecto. La preparación de la exposición debe seguir siendo agradable para tu compañero.