Nivel 2Expositor
Transportar a tu perro correctamente
La respuesta
La preparación de una exposición empieza mucho antes de la pista: en cuanto tu perro sube al coche. El objetivo es sencillo: llegar con un compañero seguro, cómodo y disponible para descubrir el lugar.
Un buen trayecto se prepara como el resto de la jornada, con un equipamiento adecuado y tiempo para las paradas.
En Francia, ¿qué dice la normativa?
Consejo MyDogShow: instala a tu perro de modo que puedas conducir sin molestias y mantener despejado tu campo de visión. Un perro que circula entre los asientos o se sube a tus rodillas puede comprometer tu conducción.
Consejo MyDogShow: no hay un único modelo de jaula o de arnés obligatorio. Los equipos descritos a continuación son recomendaciones prácticas de seguridad.
Principiante: asegurar y tranquilizar
1. Instálalo en un espacio adecuado
Utiliza un transportín correctamente fijado o un arnés diseñado para el coche, instalado según las instrucciones del fabricante. Un transportín debe permitir que el perro se ponga de pie, se dé la vuelta y se tumbe con naturalidad.
El buen reflejo: comprobar la fijación antes de cada salida. Un transportín simplemente apoyado puede desplazarse en una frenada.
2. Acostúmbralo antes del gran trayecto
Descubrir el coche, el transportín y varias horas de carretera el mismo día es mucho. Empieza por instalarlo en el vehículo parado y sigue con trayectos cortos que vivan bien.
El buen reflejo: hacer también salidas agradables en coche, sin terminar siempre en el veterinario o en una exposición.
3. Prepara un pequeño kit de viaje
Ten a mano agua, un cuenco, una correa, bolsas para excrementos y una toalla. Una alfombrilla conocida puede mejorar la comodidad, siempre que no moleste al sistema de sujeción.
El buen reflejo: que estas cosas sean accesibles sin tener que descargar todo el material de aseo.
Intermedio: hacer el trayecto cómodo
1. Prevé paradas de verdad
En un trayecto largo, para con regularidad para ofrecerle agua, una salida con correa y un momento de descanso. Adapta su frecuencia a la edad, la salud y el comportamiento de tu perro.
El buen reflejo: elegir un lugar tranquilo y seguro. Pon la correa antes de dejarlo salir, para evitar una fuga.
2. Gestiona la temperatura
Mantén una buena ventilación en el habitáculo y alrededor del transportín. Comprueba que el equipaje no bloquea el aire.
No dejes nunca a tu perro solo en un coche con tiempo templado o caluroso, ni siquiera para pasar rápidamente por la secretaría. La sombra y una ventanilla entreabierta no bastan para garantizar su seguridad.
El buen reflejo: organizar tu llegada para poder llevarlo contigo o confiarlo a una persona presente.
3. Toma en serio el mareo
Si tu perro saliva mucho, parece tener náuseas o vomita durante los trayectos, pide consejo a tu veterinario. Evita improvisar un tratamiento o un medicamento humano.
El buen reflejo: hablar también del horario de la comida, sobre todo en un cachorro o en un perro con necesidades médicas particulares.
Avanzado: anticipar los desplazamientos exigentes
1. Comprueba la protección real del equipamiento
Una rejilla separadora limita el acceso al habitáculo, pero no necesariamente sujeta al perro en un choque. Para elegir tu instalación, examina los datos de ensayos disponibles, la compatibilidad con el vehículo y las instrucciones de fijación.
El buen reflejo: distinguir un accesorio destinado a impedir los desplazamientos de un dispositivo evaluado para proteger en una colisión.
2. Organiza la carga y la llegada
Fija el equipaje y mantén despejado el acceso al perro. Prevé un margen para una salida tranquila antes de los trámites y del aseo.
El buen reflejo: no convertir un retraso en un trayecto precipitado. La comodidad del perro depende también de una conducción suave.
3. Comprueba los trámites antes de cruzar una frontera
Para una exposición en el extranjero, consulta las exigencias del país de destino, de los países que atravesarás y de la vuelta a Francia. La identificación, los documentos sanitarios, la vacunación antirrábica y los posibles tratamientos dependen del viaje.
En tren, en avión o en ferri, comprueba también las condiciones exactas del transportista: reserva, contenedor, acceso al perro y restricciones.
El buen reflejo: hacer estas comprobaciones antes de reservar y volver a controlarlas antes de salir.
Al llegar, dale tiempo para aterrizar
Antes de pedirle una bonita presentación, ofrécele agua, una salida y unos instantes para descubrir el entorno. Si el trayecto lo ha puesto enfermo o muy inquieto, reevalúa su participación.
El primer éxito de la jornada es ya llegar en buenas condiciones.