Nivel 1Principiante
¿Qué mira realmente un juez?
La respuesta
El juez observa a tu perro, lo toca, le mira los dientes y luego te pide que trotes… Todo responde a una pregunta: ¿hasta qué punto se ajusta este perro al estándar de su raza, con una construcción y un comportamiento compatibles con su bienestar?
El estándar es la referencia oficial que describe las características buscadas en una raza. El juez valora al perro en su conjunto y después examina los detalles.
Parado: su construcción
Cuando tu perro está de pie, el juez observa su morfología, es decir, su forma y su estructura: silueta, proporciones, cabeza, cuerpo y miembros.
Examina a cada perro individualmente en posición en estático, es decir, inmóvil. La palpación completa esta mirada: bajo un pelaje abundante, las manos permiten apreciar mejor la construcción.
En movimiento: sus aires
Los aires son la manera en que se desplaza tu perro. El juez observa su equilibrio y su soltura de movimiento, teniendo en cuenta las particularidades de su raza.
Un perro debe poder moverse sin dificultad. Una correa demasiado tensa puede estorbar sus movimientos e impedir apreciar su naturalidad.
Durante el examen: los detalles que se comprueban
El juez comprueba, entre otras cosas, los dientes. Valora la dentición según las exigencias del estándar: la mordida (o articulado dental) es la forma en que se encuentran los dientes de arriba y de abajo.
En los machos, el examen incluye además la comprobación de la presencia de los dos testículos.
FCI — «Principios básicos para los jueces de exposiciones», página 5: dientes (PDF). Centrale Canine (la sociedad canina francesa) — «Les expositions», descripción de los controles realizados.
A lo largo de todo el paso: comportamiento y comodidad
El juez también observa el temperamento, teniendo en cuenta la raza. Debe estar atento a las señales visibles de dificultad: respiración, movimiento, molestias en los ojos o en la piel, sobre todo.
Las directrices de la FCI dan más gravedad a los defectos que afectan a la salud que a los defectos meramente estéticos.
Una buena presentación ayuda al juez a observar a tu perro. Piensa en una foto bien encuadrada: hace el motivo más legible. Tu papel consiste, por tanto, en facilitar el examen y en mostrar sus movimientos con naturalidad.
Principiante: facilitar el examen
- Enséñale a quedarse de pie unos segundos. Premia una postura cómoda y aumenta la duración poco a poco.
- Acostúmbralo a las manipulaciones suaves. Empieza con contactos breves en el cuerpo y en los labios, sin forzar.
- Mantén al perro visible. Evita colocarte entre él y el juez; sigue las indicaciones que se den en la pista.
Intermedio: entender los criterios
- Lee el estándar de tu raza. Localiza los apartados de proporciones, dentición, pelaje, aires y comportamiento.
- Graba los desplazamientos de ambos. Observa al perro de perfil, de frente y de espaldas para entender mejor los comentarios recibidos.
- Encuentra un trote regular. Ajusta tu velocidad para que se mueva con comodidad, con la correa floja.
Avanzado: afinar la presentación
- Trabaja el equilibrio cuando está parado. Busca una postura estable y reproducible, sin estirar artificialmente al perro.
- Prepárate para distintas condiciones. Varía poco a poco los lugares y las personas que hacen un examen suave.
- Relaciona los comentarios con el estándar. Después elige un punto de la presentación para trabajar, en lugar de cambiar todo tu método.
Estos nueve consejos son sugerencias prácticas de preparación.
Pie de la ilustración: observar la construcción, valorar los aires y examinar la dentición.