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Nivel 4Experto

Entender la construcción de un perro: ¡mirar bajo el pelo!

La respuesta

En la pista, quizá oigas: «bella construcción», «tercio anterior por mejorar» o «tercio posterior bien angulado». Pero ¿qué se mira exactamente?

La construcción es la organización del cuerpo del perro: sus proporciones, su esqueleto y la manera en que se articulan sus distintas partes. La musculatura completa este conjunto, que se observa parado y luego en movimiento.

Para aprender, imagina una casa: primero se mira su arquitectura y después los detalles. En el perro, ¡empieza por la silueta antes de concentrarte en una pata o en un hombro!

Principiante — Localizar las grandes partes

1. Observa el conjunto antes que los detalles

Coloca a tu perro en un suelo plano, en una posición natural, y míralo de perfil.

¿Su cuerpo parece más bien cuadrado o alargado? ¿Qué lugar ocupan los miembros respecto al tronco? ¿Parece la cabeza proporcionada al conjunto?

La silueta buscada depende de la raza. El Pastor Alemán, por ejemplo, se describe en su estándar como ligeramente más largo que alto. [1, p. 3]

Tu ejercicio: describe la silueta en tres frases neutras, sin emplear «bonito» ni «malo». Estás entrenando tu mirada para observar antes de juzgar.

2. Aprende a reconocer el tercio anterior y el tercio posterior

El tercio anterior comprende, entre otras partes, los hombros y los miembros anteriores. El tercio posterior comprende, entre otras partes, la pelvis y los miembros posteriores.

Para empezar, localiza el hombro, el codo, el muslo, la babilla —la articulación que corresponde a la rodilla— y el corvejón, situado más abajo en el miembro posterior.

Tu ejercicio: encuentra estas regiones en un esquema anatómico y luego en tu perro, con gestos suaves. ¡No hace falta conocer todos los huesos para empezar!

3. Mira a tu perro desde varios ángulos

El perfil muestra las proporciones. La vista de frente y la vista de atrás permiten observar la disposición de los miembros.

Los aplomos designan su alineación y su orientación. Por tanto, una sola fotografía de perfil no permite apreciar toda la construcción.

Tu ejercicio: haz tres fotos: de perfil, de frente y de atrás, a la altura del perro. Evita las tomas desde arriba, que deforman las proporciones.

Intermedio — Entender las relaciones entre las partes

1. Descompón la línea superior

La línea superior no se reduce al dorso. Localiza sucesivamente la cruz, el dorso, el lomo y la grupa:

  • La cruz está en lo alto de los hombros.
  • El lomo es la región entre las últimas costillas y la pelvis.
  • La grupa corresponde a la región superior de la pelvis, antes del nacimiento de la cola.

Tu ejercicio: recorre estas regiones con la mirada y consulta después las descripciones del estándar de tu raza. No apliques la misma forma de línea superior a todos los perros.

2. Entiende qué es una angulación

Una angulación describe el ángulo formado entre dos segmentos anatómicos. En el tercio anterior interesa, entre otras cosas, la relación entre la escápula y el brazo; en el posterior, la que hay entre el muslo y la pierna.

El estándar del Pastor Alemán da indicaciones sobre estos ángulos y sobre las longitudes de los segmentos de que se trate. [1, p. 6]

Tu ejercicio: localiza los segmentos en un esquema antes de buscarlos en tu perro. Una fotografía puede ayudar a entender, pero no permite medir con precisión un ángulo oculto bajo los músculos y el pelo.

3. Distingue construcción y posición de presentación

Un perro que adelanta una pata, gira el cuerpo o carga el peso en otro lado puede dar una impresión distinta unos segundos más tarde.

Tu ejercicio: obsérvalo en posición natural y después en su posición de presentación. Compara las dos vistas y vuelve a hacerlo tras unos pasos.

Esto te ayudará a reconocer lo que se repite con regularidad y lo que parece ligado a una postura momentánea.

Avanzado — Relacionar la construcción con el movimiento

1. Busca el equilibrio entre el tercio anterior y el posterior

Observar un bonito tercio posterior no basta: fíjate en cómo funciona con el tercio anterior.

En el Pastor Alemán, el estándar relaciona el equilibrio de las angulaciones y de las longitudes de los miembros con un desplazamiento amplio, sin esfuerzo aparente. [1, p. 6–7]

Tu ejercicio: graba a tu perro de perfil al trote, a una velocidad cómoda. Observa cómo avanzan los miembros y cómo acompaña el cuerpo su movimiento. Vuelve después a los apartados «Miembros» y «Aires» de su estándar.

2. Desconfía del reflejo «cuanto más, mejor»

Una característica espectacular no es automáticamente una cualidad.

El estándar del Pastor Alemán precisa así que una angulación excesiva de los posteriores perjudica la resistencia y las capacidades de utilización. [1, p. 7]

Tu ejercicio: para cada característica que te guste, busca el matiz exacto del estándar: moderada, ligera, suficientemente desarrollada… El objetivo es entender el equilibrio buscado para esa raza.

3. Formula observaciones antes de sacar conclusiones

«Su pata trasera gira hacia fuera en varios pasos» es una observación. «Seguro que tiene un defecto de pelvis» ya es una interpretación.

Tu ejercicio: anota lo que ves, en qué condiciones y si se repite. Presenta después estos elementos a un juez o a un formador de la raza para afinar tu análisis.

La observación en exposición no permite, por sí sola, establecer un diagnóstico de salud.

El reflejo que conviene conservar

Silueta, regiones del cuerpo, movimiento: avanza en este orden.

Elige un solo punto que observar por sesión. Con la práctica, las palabras del estándar irán tomando forma ante tus ojos, y los comentarios del juez resultarán mucho más fáciles de entender.

Fuentes

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